
La visita del Barcelona, produjo la natural expectación por la presencia de campeones del mundo, la de nombre que ya son leyenda vida como Iker Romero, Barrufet, Juanín, Demetrio, Hvidt y otros, pero esta vez, se admitía la sorpresa que se había producido en Pamplona.
El “nuevo” Antequera de Ortega y Jiménez, sabía ya lo que es ganar a los grandes. Luego, ocurrió lo lógico, que el Barcelona, venció al Antequera por 26 a 30, un resultado corto para lo que cabe esperar entre dos equipos con presupuestos tan diferentes, pero demasiado largo para lo que se vio en el “Fernando Argüelles” que al final, despidió al Barcelona con fortísimos aplausos, a los locales con aplausos y gritos de aliento y al equipo arbitral con un sonora bronca. El público obró en justicia: aplaudió a los azulgranas, que tienen un pedazo de equipo y grandísimos jugadores; aplaudió y animó a los de Ortega, que hicieron un partido sensacional, y que llegaron a ponerse por delante de los catalanes en varios momentos y a ir igualados en muchos, y abroncó a los colegiados, porque fueron decisivos en que el Barcelona tomara una ventaja cuando las cosas estaban de color local, porque tuvieron errores imperdonables, no midieron las acciones con el mismo rasero (lo que valía para los de Cadenas eran faltas y expulsiones para los locales), y tuvieron dos o tres despistes monumentales que resolvieron contra los de casa. No es que les culpemos de la derrota local, porque a nadie hay que presentarle a un “grande” como el Barça, pero fueron muy “oportunos” en momentos claves. Que el Barcelona es un formidable equipo, nadie lo duda; que tiene a algunos de los mejores jugadores del mundo en su filas, tampoco, pero nos hubiera gustado ver esta lucha entre Goliat y David con dos árbitros más ecuánimes, que algunos debe haber.
De salida, planteamiento idéntico con ataques en 5-1, con Lubej y Garabaya de pivotes, si bien en defensa Ortega disponía su habitual 6-0, mientras el Bar-ça salía con un 5-1, con Laszlo adelantado para que los de casa no pudieran montar sus ataques. Como reza el marcador parcial igualdad hasta el minuto 15 con alternativas en el marcador; a partir de ahí y tras un tiempo muerto pedido por Cadenas, sale Lozano dispuesto a ganarse el jornal y el Barcelona se pone por delante, para terminar con un gol de ventaja al llegar al descanso. Era fruto de la demoledora actuación de Iker Romero, pero los locales hicieron un partidazo, demostrando que lo de Pamplona no fue casual. No faltaron nervios en algunas acciones, errores tontos fruto de lo mismo, pérdidas de balones absurdas, pero en conjunto la corta diferencia favorable al Barcelona, lo dice todo.
En la segunda mitad, relevo en las porterías, en las que se habían lucido Xavi Pérez y Kasper, y en la que Jorge Martínez estuvo formidable, haciendo paradas prodigiosas. Alexis, puntal de éxitos antequeranos, tuvo las dos caras: una jugada prodigiosa que acabó en gol y con el público en pie ante los asombrados azulgranas y errores absurdos en pases y cortes de balón… Los fallos arbitrales en acciones decisivas, errores a la hora de valorar a unos y otros, ayudaron a que el formidable partido de ambos equipos se volcara del lado catalán que, por los gestos en muchas acciones, no se esperaba “este” Antequera que el que fuera legendario jugador azulgrana Ortega, ha preparado. En fin, que durante muchos minutos se rozó la proeza, pero que al final se impuso la lógica y el poderío de ese portento que es Iker Romero, pero, en conciencia, ya saben, el Barça es más que un club: un equipo, un gran líder llamado Iker Romero y los árbitros…