Se suele decir que hay dos ligas, las de los grandes y la de los menos grandes, según se mire el presupuesto. Pues pueden estar tranquilos por Vigo, porque si su equipo juega siempre como lo hizo en Antequera, tienen la permanencia asegurada. El Antequera debería estarlo también, pero no tuvo su día: se perdieron balones absurdos, no estuvimos finos en defensa, los tiradores antequeranos lanzaron ocho balones al poste, los árbitros estuvieron de juzgado de guardia en acciones decisivas, algunos jugadores locales salieron “tocados” físicamente y hubo bajas notables en los de Ortega.
Sentado esto, hay que reconocer que el Antequera no jugó bien, que el Pilotes defendió correctamente mientras que atacaba con un pivote y el resto muy fuera de la línea de nueve metros de forma que la defensa local tenía que abrirse y con ello dejaban huecos por los que se colaban como querían los atacantes gallegos, sin que pasaran los minutos y nuestra defensa rectificara. Y eso que tuvimos un Jorge Martínez que va para internacional. Por otro lado, Nacho Vico, apenas recibió balones y si no marca él, ni Jähns, mala se pone la cosa. Y menos mal que Jorge Martínez dio un recital bajo los palos, siendo el gran protagonista del partido para los locales. Todo ello se tradujo en un partido muy igualado, con distancias muy cortas en el marcador, y alternativas de uno o dos goles. Al descanso se llega con ventaja local de un gol. El Antequera “tocado” y el Pilotes se esperaba que “hecho polvo” de lo que corrieron defendiendo y atacando. Uniendo ambas cosas, partido igualado como demuestran los sucesivos empates a 1, 2, 4, 5, 6, 7, 8 y 9. O sea que más igualdad imposible.
En la segunda mitad, el Pilotes vuelve a salir como una moto, demostrando una preparación física excepcional. Su entrenador, decide cambiar su anterior defensa en 6 a 0, adelantando a Edu Domínguez, en un 5 a 1 que les dio resultado, porque frenaron al no demasiado inspirado ataque local, que aún así coge una ventaja de dos goles y, al igual que en la primera parte, los colegiados que deciden que la gente se meta con ellos, con una exclusión absurda de Lubej.
A base de casta y entrega, más que de juego, el Antequera mantiene ventajas de 2 goles en los 14 a 12, 15 a 13 y 16 a14, pero los vigueses de recuperan, lo que se traduce en un ligero desconcierto de los de Ortega, que los de Quique Domínguez aprovechan para tomar ventaja en el marcador, con un 20 a 21 y un 20 a 22. Reacción de los de casa, espoleados por su público y fue cuando los colegiados no la consienten con varias acciones inexplicables que junto al buen juego gallego, le lleva a un 23 a 25 a falta de 2 minutos… Primero, Cid acorta distancias y luego García Vega, que lesionado y todo sale en el minuto 37 para ayudar en lo que pudiera, coge un balón y empata. Nervios, porque quedaban unos segundos y con el balón en poder de los vigueses. A falta de 1 segundo, el Pilotes tiene el partido en sus manos en un tiro sobre la portería local, que sale fuera. Respiro en la afición que había visto el partido perdido, y alivio para los corazones a punto de infarto. Estamos de acuerdo con quienes decían que no se había perdido un punto, que se había ganado. Empate final, que hay que considerar justo, porque a lo citado en contra de los locales, hay que añadir un partido soso, en el que las bajas se notaron en demasía y un rival fortísimo, implacable. Reflexión: es impone analizar lo que nos pasa en ataque, por qué se pierden tantos balones… Este equipo tiene que jugar mucho mejor y eso es lo que esperamos.