El Balonmano Antequera se ha clasificado, por primera vez en su historia, para disputar la Copa del Rey gracias a la victoria del Valladolid sobre el Torrevieja, lo que supone el octavo puesto en la clasificación, tras terminar la primera vuelta de la liga, para los de Ortega.
Se preveía una tarde de celebraciones en Granollers, aunque, a pesar de este hito histórico, tanto los jugadores como el cuerpo técnico del conjunto andaluz salieron del Palau de Esports con serias caras de resignación y sin muchas ganas de fiesta. El motivo: la contundente derrota 19 a 26 en tierras catalanas y la imagen mostrada en la pista del conjunto dirigido por Ortega.
El partido comenzó muy igualado, con férreas defensas de ambos conjuntos y los porteros, Álamo y Xavi Pérez, ligeramente inspirados. Ningún equipo conseguía distanciarse en el marcador en los primeros minutos, si bien es cierto que el Antequera siempre fue a una velocidad por debajo del equipo local. Parecía que el duelo iba a seguir igualado hasta el final, pero no fue así.
Tras una primera parte en la que los locales consiguieron, “in extremis”, una anecdótica ventaja de un gol (13 a 12), la segunda parte comenzaba con el equipo visitante aún en los vestuarios. Los primeros minutos del segundo tiempo recordaron a aquellos fatídicos minutos contra el Arrate en el Argüelles, que tan difícil nos habían puesto el sueño de la Copa. Los de Ortega salieron con una pájara impresionante, momento aprovechado por los catalanes para establecer diferencias en el marcador con un parcial de 3 a 1. Los antequeranos no supieron reponerse de este mazazo en ningún momento de la segunda parte, con ataques demasiado largos que no llevaban a nada y una defensa poco contundente que dejaba inútiles las paradas de Jorge Martínez, que había sustituido a Xavi Pérez tras la reanudación. Los porteros volvieron a ser, una vez más, de lo mejorcito del equipo del Torcal.
Así las cosas, la ventaja del Granollers se fue ampliando, sobre todo a partir del minuto 50, cuando los errores en la recepción del ataque antequerano provocaron tres contragolpes seguidos de los de casa, situando el marcador en un inalcanzable 25 a 18.
Ya sólo quedaba esperar el resultado de Valladolid, que con una victoria nos metía por derecho en la Copa. La confirmación de la noticia de la abultada derrota del Torrevieja en Valladolid corría como la pólvora por las gradas del Palau, donde un grupo de aficionados antequeranos se hacía notar entre tanto grito de hinchas catalanes. Tras la noticia, el partido se descafeinó y perdió todo el interés. El sueño de la Copa se había cumplido, pero la imagen del equipo no pasaba por su mejor momento. Tras el pitido final, y con el 26-19 definitivo, una leve celebración en las gradas al grito de “¡a Zaragoza!” contrastaba con las caras de los jugadores y el cuerpo técnico. Cabizbajos, abandonaban el terreno de juego hacia los vestuarios sin ganas de fiesta. La derrota había escocido, y mucho, sobre todo por el mal juego antequerano, que nunca se encontró a gusto en la pista.
Tanto jugadores como cuerpo técnico y aficionados querían entrar en la Copa por la puerta grande, con una victoria, y nunca merced a una merecida derrota que empañase la grandísima primera vuelta del cada vez menos modesto equipo dirigido por Antonio Carlos Ortega. Afortunadamente, los deberes ya estaban casi hechos y el esperado resultado de Valladolid confirmó lo que todos deseamos: nos vamos a Zaragoza entre el 16 y el 20 de abril a disfrutar de un merecidísimo premio, jugar la Copa del Rey frente a los siete mejores equipos de ASOBAL.