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Información de los resultados obtenidos en cada momento por nuestro equipo en la división de honor. Balonmano Antequera

El Balonmano en Antequera

Sección: Historia del Balonmano Antequera
Autor: soldigital

Un poco de historia

En Antequera, por los años 50, se jugó en “El Maulí” un partido de Balonmano Femenino, entre un equipo de la Sección Femenina y otro de la capital… Pero no sería hasta finales de los 50, justamente un 8 de diciembre, cuando en una casi abarrotada Plaza de Toros, tuviera lugar un partido de exhibición entre dos equipos locales, que encandiló al público, por la belleza del juego practicado por los jugadores, por la cantidad de goles que hacían muy entretenido el partido…

Todo ello, determinó que el Balonmano empezara a practicarse con singular éxito, acogido en el Hogar de Juventudes, donde estaba la sede de la “Federación” Antequerana de Balonmano, y la del Antequera OJE, que representaba a la ciudad en los torneos comarcales, provinciales, regionales y nacionales, primero en la categoría de infantiles y juveniles, luego en la de senior o absoluta. El caso fue que, antes de estos torneos, se jugaban las ligas locales que atraían a una enormidad de público las mañanas de los domingos, en que se empezaba a jugar a las diez de la mañana, para concluir después de las 2 de la tarde todos los domingos, convirtiéndose en la distracción favorita que recordarán muchos antequeranos de todas las edades… La primera de esas ligas locales la ganó el equipo de los Capuchinos, llamado “San Francisco”, por cierto.

Volviendo a los torneos de fuera de la ciudad, nuestros equipos, en las diversas categorías, acudían siempre en calidad de víctimas propiciatorias, resultando ser la sorpresa de todos los campeonatos, en los que obtuvo infinidad de títulos, y creándose una profunda rivalidad con los equipos de la capital sobre todo, donde no entendían cómo una ciudad pequeña podía tener tan buenos balonmanistas que no extrañaban el jugar en pistas de cemento o asfalto, cuando normalmente lo hacían en las de tierra. La explicación era bien simple: Teodoro García, entrenaba a sus jugadores desde las 7,30 de la mañana, en el Hogar, con carreras por el Paseo y el Parque; utilizaba troncos de obras próximas al Hogar, para que los tomaran los jugadores sobre sus hombros, pasándolos por detrás de sus cabezas y haciendo giros de cintura, mientras se “endurecía” a los porteros, a base de entrenarlos con “balones” hechos a base de la bola de lanzamiento de peso, forrada con tela o papeles, que los porteros repelían con el pecho… Como puede comprobarse, entrenamientos muy rústicos, pero sumamente efectivos, que tenían el complemento de las clases teórico-técnicas y la base de una casta, una furia, que distinguió siempre a nuestro equipo.

Pero el Balonmano como lo conocemos hoy, se “presentó” en nuestra ciudad, tras unos partidillos en el Campo del Hogar, donde hoy, repetimos, está el Centro de Salud “El Torcal”, el 8 de diciembre de 1958, utilizando la Plaza de Toros, que registró un entradón para ver en acción aquel partido de “exhibición” que era, al mismo tiempo, la final del Campeonato Local. Sobre la arena del coso taurino, se pintaron las líneas que delimitaban el terreno, con yeso regalado por cierto por don José de la Fuente, y se colocaron las porterías llevadas desde el Hogar. La rapidez del juego, los continuos goles, entusiasmaron a los espectadores, como entusiasmaban en todos sitios donde tenían oportunidad de conocer de cerca el bello deporte.

Este fue el primer paso de un Campeonato Local de Balonmano, celebrado con motivo de los Juegos Escolares, a final del Curso 1958-59, en los que hubo pruebas de Campo a través, con recorrido de 3.000 metros por la Puerta de Granada, con veinte participantes, cuyos primeros puestos ocuparon Gaona, Guerra, Clavijo, Rabaneda y Puche, que se clasificaron para finales provinciales. En Baloncesto, se clasificaron, primero, San Francisco-Capuchinos, Instituto y Ciclón. En Balonmano, que entrenaba el Padre Juventino, un amante del Deporte y un colaborador magnífico de cuanto se hacía en Antequera en ese terreno, primero, San Francisco-Capuchinos, segundo Instituto, tercero Ciclón. El éxito de estos torneos fue total; a través de los Campeonatos Interescolares, se animó a los responsables de los Centros docentes a hacer algo más que “gimnasia”, mientras que el carácter competitivo le daba ambiente e interés… a una ciudad que no estaba muy sobrada de ello.

Todo esto animó a institucionalizar los torneos locales, a crear una “Federación” antequerana, con Teodoro García Gutiérrez –que impulsó los pasos previos de Antonio Serrano Lima, de Joaquín Jiménez— como responsable máximo, y que tenía su presidencia y directiva, que encabezaba Ángel Guerrero, que hacía a la vez de árbitro, acompañando a Teodoro García, a Paco Torres y, más tarde, cuando dejó de ser destacado jugador, a Manolo Porras, llegando con éste a Árbitros de categoría nacional.

Los primeros pasos de esta directiva fueron ponerse en contacto con todos los Colegios antequeranos para demostrarles la facilidad de practicar este deporte, que no requería campos de las medidas de los de fútbol, por ejemplo, y que presuponía una suma de aspectos positivos: compañerismo, juego limpio, rapidez, formación física ideal para todas las edades… La respuesta fue fantástica, pues todos los citados Centros docentes, se inscribieron en el Campeonato Local. Los beneficios para la “federación” eran obvios: de cada equipo surgían grandes jugadores, con lo que la “selección local”, el equipo titular de Antequera para los diversos torneos provinciales, y más tarde regionales y nacionales, salía de ahí. Recordamos que, del equipo de la calle Obispo, el León Motta allí instalado entonces, surgieron Manolo Porras, Rebola y Cobos; del Colegio del Carmen –el instalado junto a la iglesia, no el de Carmelitas—surgía aquel soberbio Gaona, en realidad Manuel Gil Gaona; del Instituto, Pepe Guerrero, Ramírez, Noni, Fernando Ríos, Pepe Gutiérrez, Pepe Sánchez, Macías, Chinchilla, Casco; de La Salle, Pepe Martín, Segura…; de Capuchinos, con un formidable entrenador en el P. Juventino, aquel inolvidable Silvestre y no recordamos de qué equipo, creemos que del Instituto, “Chicha”, hijo de un guardia civil, que vivía en el Cuartel, con una clase extraordinaria. Y así con todos los colegios, en una relación que sería interminable. Además, se establecía la natural rivalidad, que se palpaba en los diversos encuentros del torneo local, del que cada domingo se jugaban varios partidos, desde las diez de la mañana hasta las dos de la tarde, sin que faltara un público que tomaba parte activa animando a los suyos. Los equipos llevaban nombres como Huracán, Leones, Santiago, Centella, Relámpago, Gavilán, Atlético, Diablos Rojas, San Francisco, Torcal, Águilas, Estrella, Terremoto, Juventud, Rayo… Como árbitros, ya decimos, Paco Torres, Angel Guerrero y los jugadores “mayores”, pues en cada partido había un árbitro principal y dos “jueces de gol”, sin más misión que comprobar la entrada del balón en la portería y señalar cuando se pisaba la raya de seis metros por atacantes o defensores.

Ahí comenzó todo. Vinieron momentos estelares, como cuando el equipo ascendía a Primera División Nacionales la temporada 1978-79. El Club Balonmano Torcal, que ése era su nombre, tiene como entrenador a Manolo Porras y como Delegado a Gálvez. En la primera plantilla Emilio Ruiz, Blas, López Gómez, González Galán, Palomo, Rebollo, “Fofi”, Castillo, Jiménez Sierras, Galindo, Burgos, Montilla, Cuqui, García, que se disponen a participar en el Campeonato Provincial, con el patrocinio de la Caja de Ahorros de Antequera, junto a los titulares Campillos, Archidona, Ronda, Caja de Ronda de Málaga, San Estanislao, Fuengirola, Maristas… A mitad de la temporada se produce uno de los más grandes fichajes de la historia del Balonmano en Antequera, Fernando Argüelles, que se había hecho gran balonmanista en la capital, oye hablar del equipo antequerano y se viene para acá. Lo que faltaba para mejorar aún más el equipo. Él, orgulloso de formar parte del mismo con una meta: ascender a Primera División Nacional, la División de Honor de hoy.. Serían campeones al derrotar en Málaga al Maristas, por 19-22, alineando Manolo Porras, a Emilio y Blas; Montilla, Fernando Argüelles, Rebollo, Castillo, Galán, Galindo, Damián, Fofito, López y Portillo.¡Y a pensar en la fase de ascenso, en Huelva, aún antes de jugar los últimos partidos! Por cierto que en el que cerraba liga, el Torcal-Caja Antequera vencía al Ronda por ¡41-9! Y los juveniles – Adolfo, Carrillo, Baldomero, Juanito Aranda, Pepe Acedo, Quiñones, Ramos, Juan María, Manolo Aranda, De la Rosa y Torralbo—empujando en su torneo. Volvamos a los grandes: en Huelva, campeones, tras vencer a Ceuta y Melilla y empatar con Cádiz. Máximo goleador, Fernando Argüelles, con 28 tantos. Siguiente fase, con el otro campeón andaluz y en Chapina, Sevilla, 23; Torcal Antequera, 24. El 22 de abril de 1979 –en que se rinde homenaje a Joaquín Jiménez Hidalgo, José María González y a Ángel Guerrero—, se logra derrotar a un equipo que llevaba dos años sin perder un partido, el Galdar de Las Palmas, por 31-25. Quedaba otro escollo, otro partido con el equipo sevillano. “Sólo” se le gana por un 29-16. En el siguiente partido de la liguilla, se pierde en Galdar por 25-23. La solución, en casa, frente a nuestro conocido Ars de Palma del Río, el 10 de junio de 1979. Juegan por los del Torcal-Caja Antequera, Blas y Julio Gálvez en la portería; Montilla, Damián, Fernando Argüelles, Galán, Galindo, Rebollo, Castillo, López Gómez, Antonio Burgos y Fofi Henestrosa. Arbitraron Conesa y Sánchez, de Murcia. Primer tiempo, 12-13. Final… ¡29-24! El Torcal-Caja Antequera, Campeón Nacional Absoluto de 2ª División Nacional, ¡ASCIENDE A PRIMERA! Entrenador, Manolo Porras. Delegado de equipo, Victoriano Gálvez. Delegado de Campo, Pepe Rebola. Lleno a reventar en la Pista y pancartas, tambores… ¡la gloria deportiva! El C. D. Antequerano fue el primero en ofrecerles un homenaje antes de uno de sus partidos, mientras los “veteranos” del Torcal le dedicaban otro en un partido espectacular en la flamante Pista Polideportiva de La Piscina, el 29 de junio.

Temporada 1979-80

Tras las euforias del ascenso, llega la hora de formar la nueva plantilla, con Manolo Porras de entrenador que contó con Blas y Rosado, Galán, Sobrecasas, Fernando Argüelles, Fofi, Manolo Ruiz, Montilla, Palomo, Damián, Rebollo, Baldomero Puche, Quiñones, Galindo, García, Antonio Burgos, Castillo, Julio Gálvez. Se pudo fichar a Fernando Argüelles, ya que un gran antequerano –Antonio Ríos Velasco, entonces subdirector general de la Caja de Antequera— hizo gestiones para que encontrara un empleo que garantizara su futuro. Pero surgió un problema y es que en Primera División, había que jugar en Pabellón Cubierto, y Antequera no lo tenía… todavía. Así que hubo que hacer la heroicidad de jugar “fuera” los partidos de casa, en algunos casos cambiando el orden del calendario por deferencia y deportividad de los rivales, en otros teniendo que jugar en Málaga cuando otros rivales, menos deportivos y comprensivos, no lo admitían. Es fácil imaginar lo duro de estos comienzos… Compañeros de calendario, Universitario, Banco Central de Madrid, Banesto de Madrid, Tiffanys, Bazán, Caja de Ronda, Tres de Mayo, San José y Elche. Comienzos difíciles, muchos resultados adversos, por los motivos expuestos, hasta que, al fin, el 10 de febrero de 1980, se bendecía e inauguraba el Pabellón Cubierto de Deportes. Mejoraron algo las cosas; lo suficiente como para eludir el descenso, quedando octavos y siendo campeón el Universitario. Se extrañó la categoría pero se mantuvo, tomándose nota de en lo que había que mejorar.

El equipo de Juveniles, entre tanto, participaba en el XXVIII Campeonato de España, proclamándose Campeón Nacional, con Adolfo, De la Rosa, García Casero, Soto, Sanzo, Juan Aranda, Gutiérrez, Fernando Sierras, Díez de los Ríos, Manolo Aranda, Escobar, Ríos, Palomo y Caballero.

Y así, con diversos altibajos, hasta esa recuperación reciente que tiene sus pilares en Blas Becerra, Antonio Burgos, Juan Carlos Jiménez, Maribel Becerra y Antonio Carlos Ortega, que nos llevó, otra vez con el nombre de Balonmano Antequera, a la gloria de ASOBAL…

Prohibida la reproducción total o parcial, por cualquier medio mecánico o digital, sin la previa autorización por escrito de su autor, Ángel Guerrero.


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